La mente patriarcal y el cambio climático

La mente patriarcal y el cambio climático

El patriarcado es el espíritu que se traspasa de una generación a otra, por medio de la educación, la crianza, y la cultura misma, el orden patriarcal no es simple definirlo, a veces se define implícitamente como la autoridad violenta o la represión del aspecto materno de la naturaleza humana, un descuido del cuidado, y sobre todo se perpetúa este espíritu, a través, de la soberbia de que los seres humanos somos superiores a la naturaleza, nos enorgullecemos de nuestro dominio sobre la naturaleza un dominio explotador, a diferencia de muchas culturas primitivas que tenían una relación en sintonía con la naturaleza como una madre que no la explotan si no que auspician su cultivo. El patriarcado tiene que ver tanto con nuestra civilización, que podría decir que civilización significa patriarcado. 

En la antigüedad las primeras civilizaciones eran la egipcia, la babilónica, la china, la mesoamericana, la sudamericana, la cretense, la hindu. Estas civilizaciones nacieron como un fenómeno curioso y espontáneo como si hubieran sido las esporas de un hongo nuevo con un carácter común, el dominio patriarcal, el dominio del padre no solo en la cultura sino también en la familia, la familia patriarcal, que es, simplemente el dominio del hombre que esclaviza a la mujer con una subordinación de tal grado, que se puede decir que no tenía la libertad de expresar valores propios, es decir, la mente de la mujer fue colonizada . El padre se parece mucho al intelecto, sabe donde llegar, sabe como saltar un obstáculo para ir por otra vía. Me atrevería a decir que los bárbaros eran franciscanos al lado de nosotros, en realidad nosotros somos los verdaderos bárbaros.

La civilización es una respuesta patológica grupal sistémica a una situación traumática, a un trauma que correspondió al calentamiento de la tierra o al cambio climático, que tuvo lugar en la revolución neolítica, que albergó a las primeras civilizaciones que aprendieron a alimentarse ellas mismas empezando así la agricultura y el sedentarismo, en ese tiempo las mujeres se encargaban de las relaciones y el hombre era un poco más nómada. El mando no les interesaba a las mujeres solo les interesaba otra forma de vida, la cultura matrística es una cultura tribal donde el mando está en la comunidad más que en la jerarquía, bajo la premisa de que la tierra no es del humano, el humano pertenece a la tierra. ¿Qué pasó después del neolítico?… se empezó a calentar tanto la tierra a tal punto que las tierras empezaron a volverse áridas, es decir, no alcanzaba la tierra fértil para sustentar la población, entonces empezaron a migrar, buscando tierra fértil ya que era limitada, conllevando a que la civilización se volviera depredadora de las culturas que en su tiempo eran muy sanas, nobles y sabias en su origen, crecían al lado de los grandes ríos trabajando colaborativamente. Sin embargo, en la escasez los bárbaros empezaron a conquistar y tomar el poder de estas culturas o civilizaciones como Egipto y Babilonia, luego empezó esta necesidad de sobrevivir a través de la violencia y ser parte del problema del mundo, es decir, cimentar con ríos de sangre por la simple sobrevivencia. 

Luego llega la ciencia, es decir, la sofisticación de la vida desarrollando avances gracias al intelecto instrumental al servicio de la técnica, viéndose como un gran progreso y gran esperanza, pero en los últimos años vemos que el mundo esta peor, la mentalidad explotadora o canalla olvidada de nosotros mismos no reconoce nuestro egoísmo predador. nuestro espíritu de ave de rapiña, parece que todo fuera una nebulosa, porque todos somos buenos y buenas. Entonces el patriarcado cumple la teoría darwiniana sobrevive el más fuerte. Somos los hijos de los bárbaros y culpamos a los demás diciendo ellos están locos y son los bárbaros. 

Realmente el problema del patriarcado está en nuestros genes, y para romper con ese samsara o ciclo no es fácil, pero existe algo particular que tenemos cada ser humano que es la virtud y la capacidad de autoconocerse. Por lo tanto, si todos formaramos un cebrero y cada individuo es una neurona que funciona en virtud, en realidad el verdadero pecado es el acto de violencia que ejercemos sobre la naturaleza humana, que comenzó con la criminalización del instinto, la traición al amor a sí mismo. Por lo tanto, la intuición es una de las herramientas más poderosa y mística que tenemos para cambiar la mente patriarcal. 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *